martes, 28 de febrero de 2012

Carta de un hijo a todos los padres del mundo

- No me des todo lo que pido. A veces sólo pido para ver hasta dónde puedo coger.

- No me grites si nos es necesario. Te respeto menos cuando lo haces, y me enseñas a gritar a mí también, y yo no quiero hacerlo.

- No me des sólo órdenes. Si en vez de órdenes a veces me pidieras las cosas puede que lo hiciera con más gusto.

- Cumple las promesas, buenas o malas. Si me prometes un premio dámelo, pero también si es un castigo.


- No me compares con nadie. Si me haces mejor que otro, alguien va a sufrir, y si me haces peor que otro seré yo quien sufra.

- No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer. Decide y mantén esa decisión, aunque te equivoques. Yo necesito un rumbo y un capitán en el barco.


- Déjame valerme por mí mismo.  Si  haces todo por mí yo nunca podré aprender y siempre dependeré de ti.

- No digas mentiras delante de mí ni me pidas que las diga por ti, aunque sea para sacarte de un apuro. Me haces sentir mal y perder mi confianza en ti.

- Cuando yo haga algo malo no me exijas que te dé la explicación que tú darías porque a veces ni siquiera tengo claro porqué hago lo que hago.

- Cuando estás equivocado en algo reconócelo y me enseñarás a admitir mis errores.

- Enséñame a amar y conocer a Dios. No importa si en el colegio me quieren enseñar acerca de Él, porque nada vale si yo veo que tú no haces por conocerle ni amarle.
- No me digas que haga una cosa y tú no la haces. Aprenderé de lo que hagas aunque no lo digas, pero nunca aprenderé de lo que digas y no hagas.

- Cuando te cuente un problema personal no me digas: "No tengo tiempo para boberías" o "Eso no tiene importancia". Trata de comprenderme y ayudarme. No esperes a que mis cosas tengan importancia para ti porque entonces puede que ya no esté dispuesto a contártelas.

- Trátame con la misma cordialidad con que tratas a tus amigos. Aunque seamos familia también podemos ser amigos.

- Y quiéreme y dímelo. A mí me gusta oírtelo decir, aunque tú no creas necesario decírmelo. Yo también te quiero y si no te lo he dicho antes, quiero decírtelo ahora que me has escuchado...
                                                                           TE QUIERO
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Es una "carta" ya muy difundida, muy conocida (hay webs en las que se afirma que esta "carta" circula ya desde 1980 aunque se desconoce su autor).  Puede que sea inventada en su forma... pero está llena de verdades de principio a fin.
Ante ella debiéramos plantearnos:
  • ¿Qué modelo de relación padres-hijos plantea este escrito?.
  • ¿Qué situaciones de conflicto hallamos "entre líneas" y también se deducen de cada rogativa?.
  • ¿Qué elementos positivos deben darse para que un hijo se dirija a nosotros, padres y madres, con esta claridad y honestidad?.
  • ¿Qué hay de verdad, qué eco tienen estas frases en nosotros los adultos y en nuestras relaciones con nuestros hijos?, ¿qué cosas necesitamos revisar, cambiar o renovar para ejercer mejor nuestra tarea educativa respecto a nuestros hijos y resolver nuestros conflictos familiares?.
  • ¿Qué ayudas necesitamos, con quién nos convendría ampliar y mejorar la relación de manera que esa comunicación redunde en beneficio de la educación de nuestros hijos?.
  • ¿Cuáles deben ser las cualidades o qué características debe tener una buena relación padres-hijos de manera que pueda afrontarse cualquier conflicto y resolverlo provechosamente para todos?.
Por último, nos conviene echar un vistazo a nuestra realiad, la de cada cual en su hogar (quizás las cuestiones anteriores nos hayan ayudado ya a ello) y analizar los problemas en nuestras relaciones con nuestros hijos:
- ¿Cuáles son?.
- ¿Cuándo, dónde, en qué circunstancias se producen esos problemas?.
- ¿Cuáles son las causas remotas y cercanas de los conflictos que a veces vivimos?.
- ¿Cómo trabajar juntos, madre y padre, para abordar estas situaciones de conflicto de la mejor manera posible?.