martes, 24 de enero de 2012

¿Educamos en valores?... o ¿hacemos el juego a la barbarie?

No, no y No

Una vez más debemos hablar de futbol. Aunque no nos guste o apenas lo entendamos. El impacto social que tiene es tan grande que aspirar a evangelizar en la sociedad actual pasa por tener en cuenta los valores que transmite.

El pasado miércoles el jugador Pepe pisó “voluntariamente” la mano a Messi, caído en el suelo. Aunque Pepe se ha disculpado la interpretación más extendida es que lo ha hecho, simplemente, presionado por su club.
En el cuento del pastor y el lobo aquel pide ayuda, porque efectivamente el lobo se acerca pero el problema es que ha mentido tantas veces que ahora ya no se le cree. Algo similar le ocurre a Pepe. Ha tenido tantas veces comportamientos similares que ya no se le cree.
¡Qué importante es generar confianza y credibilidad!. ¡Ser hombre de palabra!, como dicen en mi pueblo.
Ya sé que no es fácil hablar de fútbol, porque las opiniones están enormemente sesgadas y condicionadas por el color de nuestro equipo preferido. Pero hay que hacerlo y debemos hacerlo, porque el comportamiento en torno al mismo puede llegar a ejercer una enorme influencia en los valores que transmitimos a nuestros jóvenes.
Independientemente de quien lo haga un comportamiento así debería rechinarnos.
  • ¿Acaso queremos decir a nuestros hijos que todo vale con tal de que nuestro equipo gane?. 
  • ¿Queremos decirles que no pasa nada y que la camiseta de su equipo, que ellos llevan con tanto orgullo, no ve dañada su imagen con la foto que ha dado la vuelta al mundo?. 
  • ¿Queremos decirles a nuestros hijos que todos lo hacen, que el juego y la vida son así y que hay que seguir haciéndolo?. 
  • ¿Queremos decirles que se puede fingir y mentir?.
La disculpa es necesaria, pero, cuando llueve sobre mojado, y se ha hecho reiteradamente ¿es suficiente?.
Los padres y educadores deberíamos hablar de lo ocurrido con nuestros hijos, darle la importancia que merece y diferenciar el juego y la lucha por ganar de los medios utilizados para hacerlo.
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(El artículo es de Alejandro Córdoba y se halla  publicado íntegramente en http://blogs.periodistadigital.com/creyentes-y-responsables.php/2012/01/20/no-no-y-no ).

Con frecuencia mis alumnos me preguntan:
- "Profe, tú ¿de qué equipo eres?".
Obviamente nunca me decanto por ninguno de los que ellos me presentan porque sé de todas las suspicacias que eso levantaría, así que mi respuesta siempre ha sido:
- "Del Zucaina; es un equipo tan genial y formidable que ningún equipo del mundo de cualquier liga profesional le ha vencido jamás: ni el Madrid, ni el Barça, ni el Milán,  ni el Bayern,... ¡nadie!".
...
No voy a entrar en las mil y una preguntas más que mi respuesta les provoca porque ésa no es la cuestión; el asunto está en que "ponemos en lo secundario tanta importancia que pasamos por alto lo prioritario o fundamental".
Coincido plenamente con los planteamientos y cuestiones que Alejandro Córdoba plantea para todos quienes tenemos un papel educativo de nuestros hijos y/o alumnos.
Inscribo este documento en el conjunto "RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS" como un ejemplo de lo que nos sucede cuando nuestros juicios sobre algo vienen muy directa y fuertemente condicionados por nuestras inclinaciones a priori establecidas.
NO hará nunca la misma lectura de este artículo alguien que sea seguidor entusiasta del Madrid o que sea del Barça, como también tendrá una lectura diferente a ambos quien no suspire por ninguno de esos dos grandes equipos.
Todo depende, en su desarrollo,  del punto de vista o desde el prisma desde el que analicemos la misma realidad.
Vamos a tener esto en cuenta cuando vayamos entrando en los capítulos sobre el "Conflicto, mediación y resolución de conflictos" pero de momento... les invito a todos y todas ustedes a volver sobre las sabias cuestiones expuestas en el artículo que reproduzco en la entrada de este escrito y plantearnos seriamente el valor que le damos a la EDUCACIÓN EN VALORES de respeto, deportividad, autodominio, honestidad y nobleza a los que no debiéramos renunciar jamás.