jueves, 4 de marzo de 2010

Iglesia


De la palabra latina "ecclesia" que significa "COMUNIDAD".
Somos Iglesia a partir del instante en que recibimos el Bautismo y somos en ella parte esencial e insustituible. Si eso es así es rotundamente falso que "la Iglesia sea cosa sólo de curas, frailes y monjas"... pero parece como si todavía no nos lo acabáramos de creer, aún pensamos que es cosa de unos pocos. ¿Por qué?.
En parte nos valoramos poco a nosotros mismos y no nos creemos capaces de asumir un papel más activo en ella; en parte nos resulta cómodo también "dejar que sean otros quienes lo hagan todo o casi todo"; en parte tampoco nos dan mucha cancha ni observamos confianza en nuestras posibilidades;... en parte, sólo en parte.
La COMUNIDAD tiene muchos miembros y cada uno de ellos es diferente. Nadie en ellos es perfecto (es un absurdo pretender que sean todos perfectos y poner de hecho esa condición para asumir nuestra parte de responsabilidad) pero no está sola: cuenta con el Espíritu de Dios que es capaz de trascender toda su humanidad y hallar la fortaleza necesaria, la unidad que precisa y la confianza plena en Dios que actúa en ella y en cada uno de sus miembros.
¿Nos creemos esto?. ¿Creemos que a pesar de nuestras limitaciones, pecados, incoherencias, defectos y demás Él podrá llegar al mundo a través de nuestras manos, nuestros pasos, palabras, hechos y actitudes?.
Que nuestros hijos amen su propia humanidad, la acepten y, por lo tanto, así puedan entender mejor y vivir lo que "Iglesia" significa depende en buena parte de lo que vean en nosotros. Nos guste o no, lo parezca o no... somos una referencia esencial para nuestros hijos, en todo.
Por otra parte, si Iglesia significa COMUNIDAD es más que bueno que vivamos ese significado desde nuestra propia experiencia familiar, desde lo que "familia" significa a los ojos y experiencia de Dios.