miércoles, 10 de marzo de 2010

Sacramentos


Hasta la palabra suena... "rarilla": "sacramento", vaya, ¿de dónde habrá salido eso?.
Viene de la palabra "sacramentum": derivación del verbo sacrare ('hacer santo') y "-mentum" (instrumental, "medio para"), esto es, sacramentum equivale a 'instrumento para hacer santo'.
Obviamente sin fe, sin confianza ni decisión de entender y vivir los sacramentos... No sirve de nada un salvavidas si no nos queremos sujetar a él.
En nuestra sociedad existe ya la posibilidad de celebrar "bautismos civiles, primeras comuniones civiles, además de los matrimonios civiles", por supuesto. Cuando vivencias de este tipo se trivializan y se convierten en simples actos sociales... nada de esto sorprende ya: es sólo cuestión de tiempo que todo acabe por perder su significado y fuerza significadora.
Los cristianos sabemos que los sacramentos, vividos desde su verdadero sentido, son una ocasión excepcional de encontrarse con Cristo, de entrar en Él y hacernos uno con Él. Pero... ¿podemos pretender que nuestros hijos e hijas participen de ellos si nosotros mismos nos sentimos lejos de entenderlos y vivirlos con la frescura y autenticidad con que se nos ofrecen?.
¿Qué habría que revisar, cambiar, reorientar, tanto de las formas en que son celebrados como en nuestra respuesta a esas celebraciones?.